En el año 2014 el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, dentro de su línea de trabajo sobre Seguridad del Paciente, publicó los resultados del Proyecto MARC.
Este proyecto, siguiendo la metodología RAND/UCLA (mejor evidencia disponible combinada con juicio de expertos), elaboró el siguiente listado de medicamentos de alto riesgo para pacientes crónicos:
Como habrá podido observar el lector, estos grupos terapéuticos y listado de medicamentos específicos van a ser (y ya lo son) grandes amigos de este blog. Y entre ellos... nuestra amiga la Digoxina.
Podríamos hablar largo y tendido de los errores de prescripción que podemos encontrarnos con la digoxina, pero directamente recomiendo la lectura completa del boletín de Diciembre de 2017 del ISMP-España, monográfico sobre digoxina.
Entre las recomendaciones para implantar prácticas seguras en la prescripción y en el seguimiento del tratamiento:
- La dosis inicial de mantenimiento de digoxina no debe exceder de 0,125 mg, especialmente en pacientes con insuficiencia cardiaca en ritmo sinusal o en pacientes con insuficiencia renal.
- Antes de iniciar el tratamiento, se debe realizar una valoración inicial de los antecedentes del paciente, de la función renal y tiroidea, y de los niveles de potasio.
- Controlar los medicamentos que pueden interaccionar con digoxina, por modificar sus concentraciones (p.ej. verapamilo, amiodarona) o por causar hipopotasemia aumentando la sensibilidad cardiaca (p.ej. algunos diuréticos).
- Prescribir la dosis de digoxina en miligramos, nunca en ampollas o en comprimidos.
- Introducir en el programa de prescripción electrónica pautas predefinidas de digitalización bien diseñadas que consideren la función renal del paciente e incluyan número de dosis o fecha de finalización de las dosis de carga.
- Incorporar sistemas de soporte a la prescripción y al seguimiento en los programas de prescripción electrónica que alerten de dosis de digoxina que superen los límites máximos, interacciones relevantes, etc.
- Asegurar que los sistemas de soporte estén interconectados con los datos de laboratorio, para que consideren la función renal, potasio y concentraciones de digoxina, y puedan alertar automáticamente de valores anormales que precisen realizar ajustes en la dosis y detectar pacientes con riesgo de sufrir efectos adversos.
- Realizar un adecuado seguimiento del tratamiento, determinando la función renal, los niveles de potasio y las concentraciones séricas de digoxina hasta ajustar la dosis y, posteriormente, al menos una vez al año.








